Banda: Rothadás
Título: Töviskert… a kísértés örök érzete… lidércharang
Año: 2025
País: Hungría
Formato: Álbum
Duración: 44 minutos
Discográfica: Pulverised Records / Me Saco un Ojo
Género: Death Doom
Banda: Rothadás
Título: Töviskert… a kísértés örök érzete… lidércharang
Año: 2025
País: Hungría
Formato: Álbum
Duración: 44 minutos
Discográfica: Pulverised Records / Me Saco un Ojo
Género: Death Doom
Una espiral descendente de muerte y putrefacción. Dentro del vasto espectro del death/doom metal, pocas bandas logran capturar la esencia más cruda de la podredumbre sonora sin diluirla en artificios atmosféricos. ROTHADÁS, en cambio, entiende lo esencial: pesadez sofocante, riffs putrefactos y un sentido de desesperación que no permite escape. Aquí no hay grandilocuencia ni belleza oculta en la miseria. Hay un peso inamovible, una erosión lenta que va desgastando al oyente, como el tiempo sobre los huesos abandonados.
El death/doom metal no busca la inmediatez del death tradicional, donde la violencia y la rapidez llevan la batuta. En su lugar, alarga la agonía, estirando cada acorde hasta que el sonido mismo se vuelve una presencia sofocante. ROTHADÁS toma esta filosofía y la sumerge en una producción cavernosa, donde la distorsión gotea desde las cuerdas como restos de un cadáver suspendido en humedad. En el death/doom, muchas bandas intentan equilibrar la pesadez con momentos de belleza oscura, con atmósferas etéreas que alivian la carga. ROTHADÁS rechaza esa idea por completo. Aquí todo es inerte, todo es fango, todo está condenado a su estado de putrefacción constante.
En algunos momentos, el death metal puro emerge, con ráfagas de crudeza que recuerdan a la suciedad de bandas como Incantation o Funebrarum. Pero en lugar de explotar en violencia, estas secciones se derriten rápidamente en la densidad del doom, hundiendo nuevamente la música en su propio lodo. No hay pirotecnia ni ráfagas de blast beats descontrolados. Cada golpe de batería se siente como una losa cayendo sobre la tierra húmeda, una marcha ritual hacia el olvido. Los tiempos son pausados, con un groove cavernoso que recuerda a los momentos más pesados de bandas como Spectral Voice o Mortiferum.
Si en el death metal clásico el gutural suele evocar poder y ferocidad, en el death/doom es un lamento deformado, una voz que parece venir desde las profundidades de la tierra. En este disco, la vocalización se filtra entre la instrumentación con un efecto amortiguado, como un cadáver intentando hablar desde un sarcófago de piedra. No hay claridad en las palabras, no hay intención de comunicación, hay un murmullo grave desprovisto de toda humanidad, retorciéndose entre las sombras sonoras.
Los riffs de Töviskert se arrastran. No hay riffs memorables en el sentido convencional, porque aquí la estructura no se basa en ganchos ni en explosiones de energía. En los momentos de mayor densidad, la guitarra se convierte en una muralla de sonido que no permite distinguir capas individuales: una pared monolítica, insalubre, sofocante, como si los altavoces escupieran fango en lugar de sonido.
La producción añade aún más claustrofobia. Nada en este disco respira. La mezcla deja que las frecuencias bajas se entrelacen en una maraña de sonido espeso, mientras los agudos aparecen solo como destellos distantes, como si fueran reflejos en una superficie de agua turbia.
La herencia de su demo de 2020 (Kopár hant… az alvilág felé) está intacta, pero ahora todo suena más pesado, más pútrido, más “final”. El death metal podrido de Autopsy y Rippikoulu se encuentra aquí con la desesperanza del doom más abismal, en la línea de Disembowelment y Winter. Töviskert… a kísértés örök érzete… lidércharang no es una experiencia placentera. No es un disco para poner de fondo, ni para buscar momentos de catarsis en su interior, no hay sensación de viaje ni de conclusión. Son la banda sonora de algo que se va desmoronando poco a poco, sin posibilidad de recuperación